Mostrando entradas con la etiqueta El significado del Amor; capacidad de perfeccionamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El significado del Amor; capacidad de perfeccionamiento. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de julio de 2011

AMOR Y VERDAD


Alcanzar la unidad con la unitotalidad del Absoluto divino sólo puede hacerse con los demás porque solo reconociendo el valor absoluto de los demás puedo reconocer también el mío. De ahí que el egoísmo supone autonegación y muerte. Y por eso el amor, la salida de sí hacia el otro sea la única «fuerza capaz de erradicar el egoísmo desde dentro y hasta el fondo».

El amor es el que nos permite realizar la verdad, no solo alcanzarla en un nivel teórico sino el poder vivirla existencialmente. De modo que «conociendo gracias al amor de los demás no de forma abstracta sino esencial, transpotando efectivamente e centro de nuestra vida más allá de los límites de nuestra particularidad empírica, revelamos y realizamos nuestra verdad y nuestro valor absoluto que consisten precisamente en la capacidad de trascender los límites de nuestra existencia fáctica y fenoménica, en la capacidad de vivir no solo en nosotros mismos sino también en los demás».

Soloviev habla de una «interacción y una comunión perfecta». Aunque no lo diga expresamente la idea de la “comunión de personas” está presente en sus afirmaciones. El ser humano, creado a imagen y semejanza divina solo puede alcanzar la plenitud de su ser en la “comunión de personas”, pues la misma Trinidad es “Comunión de Personas” en el Amor. De ahí también que la “comunión de personas” entre los seres humanos y entre el ser humano y Dios solo pueda ser posible por el Amor.

Conocemos bien la afirmación de la Sagrada Escritura de que Dios es Amor. Lo que sucede con frecuencia es que no se sabe bien lo que es el amor y se suele confundir con amores que no son verdaderamente amor.

lunes, 13 de junio de 2011

EL AMOR, FUERZA LIBERADORA


El solo conocimieto teórico de la verdad no nos preserva del egoísmo sino que al contario puede llevarnos a él, cerrarnos en nosotros mismos, hacernos soberbios. Lo único que nos puede librar del egoísmo hacia el que el conocimiento de la verdad solamente teórica nos puede conducir es el amor. Amar esa verdad. Por eso afirma Soloviev: «La verdad, como fuerza viva que se apodera de la interioridad del hombre y lo libera efectivamente de la falsa autoafirmación, se llama amor».  Si descubrimos la verdad pero no la amamos, entonces estamos queriendo afirmar en nuestra vida lo contrario a la verdad, y en ese caso ya no estamos realizando la verdad, ya no estamos en la verdad y por eso caemos en el egoísmo. De ahí que Soloviev diga: «El amor, como efectiva eliminación del egoísmo, es la justificación real y efectiva salvación de la individualidad». Es otra forma de expresar lo que dijo Jesús: «El que se ama a sí mismo se pierde. Y el que se pierde a sí mismo se gana». Pretender amarse sólo a sí mismo nos condena porque nos cierra y nos impide amar a los demás. Amar a los demás nos libera porque nos salva de la cárcel de nuestro yo y nos abre a la infinidad de Dios y de los demás. El amor es la fuerza que nos salva de la falsa autoafirmación, de la falsa autonomía. La soberbia consiste principalmente en esa pretendida autonomía de Dios y de los demás, el pretender prescindir de Dios y de los otros.

martes, 31 de mayo de 2011

El SER HUMANO COMO CONCIENCIA DEL UNIVERSO


En nuestro universo material, que nosotros sepamos, sólo el ser humano es capaz de conocimiento y amor, es decir, sólo el ser humano es persona. La cuestión de que puedan existir otros seres personales que sean como el ser humano unidad de cuerpo y alma no afecta en absoluto a la revelación, es decir, a la enseñanza de la Iglesia. Lo que sabemos es que el ser humano, está abierto a esa perfección ilimitada. El ser humano aparece en el universo como un fin en sí mismo. Y gracias al ser humano, el universo material tiene voz para cantar las maravillas de la creación. Dice Soloviev que en la humanidad «a través del incremento de la conciencia individual, religiosa y científica progresa también la conciencia universal. En este caso, la inteligencia individual es no solo un órgano de la vida personal sino también el órgano de la memoria y de la previsión para toda la humanidad e incluso para toda la naturaleza»[1]. Las estrellas son hermosas pero no saben que lo son. Y así comprendemos con San Francisco de Asís, que el ser humano pueda ser el portavoz del universo para cantar y alabar al Todopoderoso por el hermano Sol, la blanca Luna, la preciosa y casta hermana agua, el bello, alegre, robusto y fuerte fuego, los frutos, las flores y la hierba. En definitiva por todas las criaturas.
Para Soloviev, «la verdad en su totalidad, es decir, la unidad positiva del todo, ha sido puesta desde el principio en la conciencia viva del hombre y se realiza gradualmente en la vida de la humanidad a través de la continuidad de la conciencia». Es cierto que el hombre «es solamente una parte de la naturaleza»pero, a la vez, la trasciende y se revela como «unitotalidadabsoluta en potencia que se actualiza». Es decir, la unidad del universo se lleva a cabo en el ser humano porque es a la vez material y espiritual. Es lo que ya Santo Tomás de Aquino señalaba. El punto de unión entre la esfera de los seres espiritualesy los materiales es el ser humano.

martes, 24 de mayo de 2011

PERFECCIONARSE INFINITAMENTE



Que el ser humano pueda perfeccionarse hasta el infinito en su propia vida y en su propia naturaleza, sin dejar por ello, de seguir siendo un ser humano, es decir, sin escapar de los límites de la misma naturaleza humana sólo es posible si pertenece a la naturaleza humana algo ilimitado, algo potencialmente abierto al infinito. Nos preguntamos pues: ¿existe, pertenece a la naturaleza humana algo que la haga potencialmente abierta al infinito? Cuando decimos “potencialmente” señalamos que ahora, en este preciso momento, no alcanza la infinitud, pero que está abierta a ella de modo que la naturaleza humana puede perfeccionarse sin tener un límite, un punto final en el que ya no es posible más perfección. No tener límite en la capacidad de perfección es lo que significa que puede perfeccionarse infinitamente. ¿Posee o no posee la naturaleza humana algo que la haga capaz de ese perfeccionamiento sin límite, abierto al infinito? Muchos pensadores han dado una respuesta afirmativa, desde Platón hasta Soloviev pasando por Aristóteles, Agustín de Hipona, Tomás de Aquino y la práctica totalidad de los filósofos medievales, Descartes, Leibniz, Kant, Hegel, es decir, todos los que reconocen en la naturaleza humana su ser espiritual. El ser humano es un espíritu encarnado. Y en cuanto espíritu es capaz de entendimiento y voluntad, capaz de conocer y amar. El ser humano está abierto ilimitadamente a conocer. La capacidad de conocer no tiene límite, no se agota. Lo mismo sucede con la capacidad de amar. Podemos amar siempre, es decir, no dejar de amar. Amar ilimitadamente, crecer siempre en el amor. Esto supone que, sin dejar de ser seres humanos, nuestra naturaleza humana puede perfeccionarse mediante el conocimiento y el amor sin tener una barrera, un tope, un límite. Por tanto el ser humano en cuanto tal puede perfeccionarse continuamente de modo infinito.

lunes, 23 de mayo de 2011

LA PERFECTIBILIDAD DEL SER HUMANO



El hombre tiene capacidad de evaluar tanto los hechos que se dan ante él como las propias acciones. Esa capacidad de evaluar es posible porque está abierto a lo universal, es decir, no sólo puede captar los hechos brutos, concretos y singulares, sino que es también capaz de generar conceptos universales. Y esto porque la conciencia del ser humano, su inteligencia, está hecha para la verdad. Esto hace posible que el ser humano pueda perfeccionarse hasta el infinito en su propia vida y en su propia naturaleza, sin escapar de los límites de la misma naturaleza humana.

Nota: Las ideas que se expresan aquí están indicadas en Soloviev, Il significato dell’amore, Milano 2003, p. 76. Hay traducción castellana en Editorial Monte Carmelo, Burgos 2009, pero yo seguiré el texto de la traducción italiana.